Compartiendo nuestros textos con Uds...


"La escritura humana refleja el universo.
Es su traducción pero también su metáfora: dice algo totalmente diferente y al mismo tiempo dice lo mismo."

(Octavio Paz)

15 de septiembre de 2009

Ensalada de haikus (libres y no tanto...)

 Bajo la lluvia
soñaba los cuentos
que escribía

(Milagros Hidalgo)


Agua naranja
transforma la penumbra
del aterdecer

(Patricia Declerk)


Ante el llanto
del lobo solitario
la noche vive

(Mariano Santia)


Luna cromada,
cielo rojizo:
reflejo del turbio lago

(Fernando Maldonado)

20 de agosto de 2009

Aires de campo, de Patricia Declerk


Eran inolvidables las fragantes mañanas que pasábamos en el campo, cuando jugábamos con mi prima a las escondidas entre los eucaliptos y nos mareaba el intenso perfume.
Al regresar a la casa necesitamos una buena dosis de energía. Habíamos corrido más de lo habitual;entonces preparamos deliciosas tazas de chocolate bien dulce.
Por la tarde, solíamos jugar con la imaginación.Viajábamos sin movernos del lugar para descubrir los sitios que soñábamos conocer.
Ella, mi prima, deseaba ver el mar alguna vez, bajo plateadas paredes, que según imaginaba, parecía sumergido en una violenta disputa con su poderío.Yo, por mi parte, pensé en el desierto y recorrí con mis manos la arena suave. Hice un hueco en ella y quedó prisionero en un espacio ovalado y húmedo.
Nos acostábamos temprano para poder divertirnos otro rato. La luna aparecía y se colaba entre nuestras risas.
Cuando extenuadas apoyamos las cabezas en la almohada, un sonido de trompeta llegó desde la ventana -¿Sería realmente el sonido de ese instrumento?-. O quizás fue el viento, metálico y grave, que atravesó la soledad del campo para llevarnos a conocer el mar y el desierto.

10 de agosto de 2009

Redondez de la verdad


"¡Siempre! ¡Nunca libertad!"

gritaba él.

"¡Sin embargo el cielo sabe que por momentos puedo ser feliz!"

siguió proclamando.

Le quitaron sus ropas y le colocaron el chaleco;

sólo quedó el silencio doloroso de la vida ausente

mientras la lluvia de esa mañana empapaba su revelación.

16 de mayo de 2009

Nocturno I


Salió de su casa pasada la medianoche.
La calle la envolvió en su silencio brutal.
No había opción: lánguida acunaba su caracol ardiente.

este sueño de abanico
esta piedra
este cuerpo hoguera descubriéndose único

Pensé en sus pies de estrella, en el sabor del viento cuando aparece.

Pensé en la tierra luminosa hundirse sobre el cuerpo cósmico.
No había opción.